la catedral de paracas antes y después
Ambas líneas estaban unidas entre si y con Lima por líneas de ferrocarril y telégrafo. Al día siguiente de mi llegada a Lima, el 21 de diciembre, se me informa de que se le entregaría nuevos estandartes al batallón N°. Ah! Se recibió orden de marchar, las tropas recibieron munición y raciones de alimentos para dos días. La noticia que se había recibido era que muchos desertores peruanos armados venían hacia Ancón, noticia que indujo al Capitán D’Arcy a sostener un inmediato Consejo de Guerra con todos los demás capitanes y esa tarde los buques desembarcaron 250 a 300 hombres, entre marineros y soldados de marina, para resguardar el pueblo. Fuimos primeramente llevados a un gran cuartel que quedaba en las afueras de Chorrillos y que había sido convertido en hospital provisional (este era el lugar donde pocas semanas atrás asistí a la ceremonia de la presentación al batallón Piura de su nuevo estandarte y el medallón grabado “Victoria o Muerte”, y donde conocí al mayor Castilla). En llegando a Ancón tuvimos la suerte de tomar posesión de una pieza que tenía un catre con colchón, una silla y una mesa chica. Así, se puede considerar que, en promedio la fuerza de brigada tenía alrededor de 1,700 hombres, mientras que la división constaba de unos 5,100. El trasporte fondea disparando los dos cañonazos. Es preciso que lo sea y lo será. De todos ios balcones se les arrojaban flores, ramilletes i coronas, i en muchas partes se dejaban oir coros i orquestas que con fundían sus armonías con las músicas marciales de los rejimientos. Dispararon nueve proyectiles, 3 de los cuales cayeron sobre las colinas que ocupábamos, donde estallaron. El señor Calderón partió con ese objetivo y estuvimos esperando su respuesta hasta las 11 de la noche; mientras tanto, se nos unieron mi colega francés y el almirante Du Petit Thouars. A las siete de la noche nos dirigimos a caballo fuera de la ciudad con el cuerpo de oficiales. El hospital era un arreglo provisorio hecho en el gran edificio donde se celebró la Exposición hace algunos años y resultó de lo más adecuado para tal propósito. El dia 14 los chilenos enviaron con bandera de tregua a un emisario acompañado por el coronel peruano Iglesias. A pesar de que, como ya mencioné, habían llegado noticias a Lima sobre el desembarco de los chilenos a Chilca. que había ido a encontrar, no me atreví a quedarme una noche más a bordo. EL CONGRESO INSISTE EN LA EXPEDICIÓN A LIMA. Esta tnvo que organizarse lajo un fuego nutrido i mortífero, mientras que los” jefes i oficiales, con toda serenidad, restablecían el orden pertubado por la brusquedad de un ataque tan inesperado. Con la excepción de unos pocos animales que fueron tomados por la tropa, la mayoría fueron devueltos posteriormente, creo que esta promesa se cumplió. Otras tropas de la segunda división habian sido destinadas a cortar los refuerzos que venian de Lima por ferrocarril. La segunda división debía ir a la misma hora por el camino del lado derecho, y llegar frente a San Juan, posición central peruana. En ese mismo momento llegó del campamento chileno el teniente Brenton, con una carta del general Baquedano en que aquel decía que después de la traición de los peruanos consideraba justificado bombardear la ciudad ese día, a menos que se rindìera incondicionalmente. V. S. conoce, pues, en sustancia todo lo ocurrido, faltándole solamente imponerse de los detalles, que son los que me propongo consignar en esta nota, tomando por punto de partida para mi narración el dia en que todo el ejército de operaciones estuvo reunido en el valle de Lurin. El jueves seis de enero, a las ocho de la mañana, los chilenos atacaron San Juan con dos cañones de campaña desde una pequeña colina de arena a unas 3,000 yardas de distancia. Después de los combates de Tacna y Arica, el ejército vencedor estableció sus campamentos en el valle regado por el Caplina. La fuerza telúrica de 7.9 grados ha golpeados despiadadamente a miles de ciudadanos de la Región Ica .A consecuencia del fenómeno sísmico cientos de personas han perdido la vida, han quedado gravemente heridos, y las viviendas en su mayoría construidas con material precario (Adobe, quincha y huarango) quedaron . El Saqueo De Lima (Ver—>) Colocó en posiciones las piezas de montaña, para que facilitaran el ataque de Silva mientras la caballería hacia un rodeo por los cerros para tomar la retaguardia. Recordamos los que vistamos alguna vez este espacio que su ingreso era por la parte posterior. El 27 de julio puso la capital y su departamento en pie de defensa militar e hizo el llamamiento inmediato de las reservas movilizables y sedentarias. Nuestro Jefe, el Coronel Valladares, decía a sus soldados que empezaban a dar indicios de vacilación: “Que no se diga que los hijos de Concepción han corrido”…. Dejamos Chilca a las 5 de la tarde, y después de detenernos tres horas, a las 11, llegarnos a las 6 de la mañana del día siguiente a Curayacu, en donde encontré anclados en la rada 4 buques de guerra, 12 vapores, 14 buques de vela, que estaban desembarcando tropas y pertrechos. «La gran avenida de la capital, el paseo de las Delicias, que podriamos llamar su via triunfal, pues por allí han penetrado siempre los ejércitos vencedores de la República, estaba trasformada en un inmenso salón de tres millas, tapizado de flores, cubierto de banderas, de arcos i de trofeos, i encerrado en una doble fila de palcos en que se ostentaba todo lo que Santiago tiene de bello, de distinguido e intelijente i lleno con una multitud delirante. Luego el presidente visitó a los hombres en los cerros frente a San Juan, quienes no se habían trabado en combate con la infantería todavía, pero que estaban bajo un fuego bastante pesado, de parte de la artillería enemiga. Parece que estos últimos se retiraron sin problemas a La Rinconada, hacia donde nos dirigimos el doctor y yo, acompañados por un refugiado peruano tan aterrorizado por la proximidad de los chilenos que nos rogó lo lleváramos a un lugar seguro. Sesenta leguas nos separan de él; sesenta leguas que deberá regar con su sangre antes que reciba el ejemplar castigo que merece. Esta clase de cosas no fue del agrado de los soldados, pues pronto desaparecieron todos ellos y por la noche la ciudad se encontraba de nuevo tranquila. Estas tropas, junto con las 2,000 de reserva que ya estaban en Miraflores, procedieron a ocupar la línea de reductos a la que ya me referí antes y, sin más, vivaquearon a mediodía en sus nuevas posiciones. Don Federico Errázuriz Echaurren preguntó: «¿Ha determinado ya el Gobierno la expedición sobre Lima y el Callao?», «no podía señalar con toda precisión las operaciones militares que debieran emprenderse, por depender éstas de circunstancias mui complejas, y que podía declarar que el Gobierno se proponía dar a las operaciones bélicas una dirección activa, rápida, enérgica, persiguiendo sin tregua al enemigo por todos los medios posibles y llevando la guerra a donde tuviera sus fuerzas vivas y su último soldado.». Planificación De La Defensa Y Acopio De Recursos (Ver—>) Le reconocí inmediatamente y él también manifestó haberme visto antes, recordando después, sin demora, las circunstancias. Vicente Olguin, escritor Colombiano, publicado en el “Repertorio Colombiano”, revista de la época, en Bogotá.. Lima, 18 de Enero de 1881. PLANIFICACIÓN DE LA DEFENSA Y ACOPIO DE RECURSOS. Las tropas reunidas allí, para una última defensa de Lima, eran unos 12,000 hombres, 10,000 de los cuales eran los residuos del ejército regular que combatió el día 13, y los otros 2,000 pertenecientes a la reserva que no había combatido aún. Estaban desayunándose en el Cuartel General peruano con Piérola cuando de repente comenzó el tiroteo. La antigua fortaleza, en sus días prósperos, debió haber sido inexpugnable, no sólo por sus murallas masivas e inmensas, edificadas en adobe, sino por estar ubicada en la cumbre de un cerro de cerca de l00 pies de altura y que dominaba un pequeño valle. A pesar de que Vergara le hizo protestas de confianza; se necesitó la intervención del Presidente para que la retirara. Acababan de sentarse a la mesa cuando de repente, se dejó oír el estruendo de la artillería seguido de las descargas de la infantería y de los gritos de las tropas. El valle de Cañete era el centro de grandes haciendas de caña. Sin embargo, el enemigo, corriéndose siempre hacia la derecha, insistía en flanquearnos apoyado por algunas fuerzas de caballería. La tarde de ese dia fué necesario consagrarla al descanso de las tropas i el siguiente a su reorganización i a recojer e instalar convenientemente a nuestros heridos. Convinieron entonces en enviar a Iquique a don Máximo R. Lira a comunicarse con Pinto por telégrafo y manifestarle la impresión del Cuartel General. Se abrazó a ella y después de un discurso patriótico la entregó al general, quien, a su vez, la entregó al coronel del regimiento; y entonces fue llevada a la jefatura del regimiento, mientras tocaba la banda y los hombres presentaban las armas, se pronunciaron algunos discursos, con los que la ceremonia terminó.». Toda espresion seria débil para garantizar la valentía de nuestro ejército. El ataque simultáneo de todas esas fuerzas desconcertó a la guarnición peruana, la cual, al ver que la caballería podía cortarle la retirada, huyó en dirección de las baterías de Vásquez, las que rompieron sus fuegos con sus grandes piezas sin producir daños en la columna asaltante. Cuando todo estuvo arreglado satisfactoriamente, Vergara, acompañado por Altamirano y Errázuriz, zarpó de nuevo en el Cochrane para Arica a embarcar el resto del ejército expedicionario. En el camino de regreso, el señor St. John me dijo ser portador de las condiciones de rendición a Piérola y que me necesitaría para acompañarle en la tarde, cuando volviera con la respuesta. Entre tanto, la primera división bajo Iglesias trataba gallardamente de defender alguna de las colinas restantes a la derecha, pero estaban siendo obligados a retroceder paulatinamente hacia Chorrillos. La resistencia fue débil. La guardia urbana no estaba organizada todavía i no se ha organizado i armado hasta este momento; la consecuencia, pues, ha sido que en la noche los soldados, desmoralizados i armados, han atacado las propiedades i vidas de gran número de ciudadanos, causando perdidas sensibles con motivo de los incendios i robos consumados. Ya era de día cuando se dio orden a todo el 2° Cuerpo del Ejército para que fuera a ocupar un lugar más próximo a las posiciones en que se batían los nuestros. De repente, el comandante de San Bartolomé, suponiendo que se trataba de fuerzas chilenas, abrió fuego contra ellos, lanzando dos proyectiles que estallaron entre las dos líneas de caballería. Sobre ese hecho escribió un soldado de la reserva que pertenecía al batallón número 8, mandado por el coronel Rivero: «Llegó nuestro turno y tomamos el tren. Barbosa perdió 25 hombres heridos por explosión de las bombas y por balas de rifle; los peruanos otros tantos y tres oficiales. Conformaban 16 batallones de infantería, unos 8,000 hombres. Caldera, ayudante de la secretaría jeneral, ALCALDE TRORRICO COMUNICA A BAQUEDANO LA SITUACION EN LIMA. Los jefes de los cuerpos que habian recibido la orden de no hacer fuego me hacian preguntas si no seria conveniente ya impedir aquellas maniobras. La situación en que se encuentran nuestros enemigos, que los obliga a gastos superiores a su exhausto tesoro, no podía dejar de obligarlos a intentar este supremo esfuerzo, en que van a perder tal vez en un instante todas las ventajas con que los ha favorecido la suerte en los dieciocho meses de esta sangrienta guerra». Para evitar los combates con los soldados chilenos, los cónsules extranjeros llamaron a la “Guardia Urbana” para sofocar los desmanes; se trataba de extranjeros residentes en Lima y el Callao que posiblemente fueron reforzados por soldados desembarcados desde las naves neutrales. Este último parece haber sido muy afortunado al elegir como primer ayudante a uno de los oficiales peruanos más capaces e inteligentes que conocí, un mayor Castilla, hijo del famoso general Castilla, quien fuera presidente del Perú por muchos años. Osborn a Christiancy. 5.286. Se encontró adentro – Página 68Al año 1992 , la Jefatura de la Reserva de Paracas , después de haber sostenido en los años anteriores la ... como el lugar denominado La Catedral , los apostaderos de lobos en las Islas Ballestas , el color turquesa de las aguas ... También me contó un oficial que había oído decir a soldados que “ellos no se iban a dejar matar por la causa de los blancos”. No pueden expresarse en toda su extensión y sublimidad las emociones que experimentaron en aquellos solemnes momentos cuantos presenciaban tan grandioso espectáculo. Piérola y sus oficiales partieron velozmente hacia las lineas de batalla, mientras que el cuerpo diplomático y los oficiales navales tuvieron que hacer un rápido repliegue a través de un campo y expuestos al fuego amurallado de los cañones chilenos.
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